mi curriculum ilustrado

mi curriculum ilustrado

 A los 18 años, después de algunos pinitos por academias madrileñas, incluida la escuela de Artes y Oficios de la calle de la Palma, fuí a dar con el Taller Villalar, un estudio de dibujo, pintura, y cerámica, que marcó mi vida para siempre. Aquel taller, sus maestras y componentes fueron un núcleo de modernidad, para mí. Al lado teníamos el estudio del fotógrafo Tino Calabuig. Con ellos y otros tantos, viví la movida madrileña. Con las chicas del Taller Villlalar  consolidé mi formación como artista, y gracias a ellas establecí  unos buenos pilares dónde asentar todos  los demás criterios que vinieron a continuación.
La pieza fotografiada en la parte superior del párrafo, la realicé en el taller de cerámica, y fué seleccionada personalmente por Juana Mordó, para una exposición colectiva que comisarió con Cruz Roja, en 1980, en la que participé.

   De aquella andadura resultó que salí pintora. Me encontré con la
figuración  pintando al óleo ambientes de bares y otras escenas, de las
que sólo conservo fotografías. Los cuadros fueron paulatinamente
vendidos y abandonados según el itinerario de mudanzas, que
seleccionaban la carga del camino a recorrer. Estos son de los años 80.
Entonces muy influenciada por Dubuffet, entre otros. Y  licenciada en el 84.

   La abstracción la encontré con el material textil. Esta es una instalación que realicé , en el 93, en el Círculo de Bellas Artes, de Madrid, en el hueco de las escaleras, en un evento multitudinario de proyectos artísticos de interés. Los paños cosidos pendían de un tubo de metracrilato hueco, sin más. También hubo trabajo vendido y guardado, y también conservo fotos.

  Todavía seguí pintando al óleo, pero con menos frecuencia porque el textil empezó a ganar terreno. Aunque el cuadro no sale entero, por alguna razón que desconozco, este es el Bar la Estrella, en Huesca, que realicé el 1994, nada más llegar a la ciudad, y  muy impactada por el ambiente bohemio del lugar.

Y este cuadro es una de los últimas escenas que conservo, «El infierno» de la serie los Pecados Capitales, inspirados en la tabla de El Bosco, y que expuse en el Casino de Huesca en el 95.
 A partir de entonces el material textil ocupó toda mi atención.