María de la P.

 MARIA DE LA P.

Se lee maría de la pe.

Es mi nombre artístico.

Se me ocurrió un día, pensando en que mi nombre de pila era muy largo, María de Fátima Rodríguez de Peñaranda, para figurar en alguna cabecera de mis posibles exposiciones.

En mi casa siempre me han llamado María, aunque la gente también me conocía por Fátima, sobre todo los colegas de la enseñanza. Así que María Rodríguez me parecía cálido, pero no podía dejar al de Peñaranda fuera de lugar. Durante un tiempo tuve un sello, que ponía María Rodríguez de Peñaranda.

De ahí que mi logo y mi firma tuvieran esas iniciales, como podéis ver aquí

María de la P. 3

Lo que pasó después es que resumí y me quité el Rodríguez, pensando en que la Pe tenía personalidad y me cuadraba con la canción de María de la O, ya que la P, era la letra siguiente en el alfabeto.

Y así surgió María de la P., y las Creaciones vinieron a continuación , cuando decidí registrar la marca, en 1996, para comercializar mis diseños textiles.

María de la P. 4

Nací en Madrid, en 1960, en una familia numerosa, entonces llamada de Honor, porque somos 10 hermanos.

Como fuí yo la que me licencié por las Bellas Artes (1984) y cursaba Pintura, pues me quedé con que yo era la artista de la familia, pero la verdad es que casi tod@s somos creativ@s de algo, de la costura,  del diseño, de la palabra, de la cocina, etc. Heredado de mi madre, que le daba a todo un poco, y vivió en unos tiempos que así lo exigían.

Recuerdo que, cuando era pequeña,  tejía bolsas para ir a la compra, con cuerda de pita a nudos de macramé, para los familiares y amigos de  la familia, en Asturias, en la casa de mi abuela paterna.  Luego fue cuando la emprendí con la pintura.

En la facultad me encontré con Carmen Lucini, a la que debo mis inicios con la tejeduría. Fuimos amigas, y a través de nuestra amistad pude conocer su pasión y su arte. Colaboramos juntas, y sembró en mi una semilla, que ha tardado bastante tiempo en germinar y desarrollarse, y que ahora ha dado sus frutos.

Mi formación de pintora dejó, poco a poco, espacio a las telas, que me resultaron más prácticas, a la hora de montar mis exposiciones, y sobre todo a la hora de guardar y trasladar la obra.

De los tintes del «batik», pasé a los collages con telas cosidas y pintadas. Que no fueron competitivas, porque entonces no estaban de moda. Luego llegó la serigrafía, a la que le he dedicado muchos años de creatividad y me lo he pasado en grande, jugando con estrategias de formas y colores. Aquí empezó mi carrera como diseñadora de estampados. Sin duda, esto es lo que hizo que mi trabajo se fuera vinculando al concepto de diseño, que fue ganando más terreno cada vez.

Entonces, llegó el momento de dejar mi trabajo (2015), como docente en las Escuelas de Arte, y decidí venir a vivir a una casita de montaña, que me había ido restaurando, poco a poco, en el Pirineo Oscense.

Y aquí es dónde vivo ahora.

Este es el entorno propicio, que me permite dedicarme a tejer, un oficio dónde el tiempo no existe. Y me permite, también, ejercer  la pasión de  crear colecciones para mis SIMPATIZANTES,  y a su vez, recuperar un legado cultural tan interesante como es la tejeduría artesanal.

Siempre agradecida a todos los que propiciaron este cambio en mi vida!

En este video casero podéis ver mis primeros pinitos,  tratando de recuperar la tejeduría tradicional, y ponerla al servicio de la modernidad.